Cómo hacer amigas siendo madre: guía práctica
Para hacer amigas siendo madre, lo que mejor funciona es ir coincidiendo una y otra vez con las mismas mujeres en sitios cerca de casa (el parque, la biblioteca, el grupo de la matrona) y animarte a dar tú el primer paso para veros fuera de ese sitio. La amistad necesita tiempo compartido y repetido, así que te resultará más fácil elegir pocos lugares y volver a menudo que probar muchos una sola vez. Y si ahora mismo todo esto se te hace cuesta arriba, es normal: se puede hacer poco a poco.
Por qué cuesta tanto hacer amigas cuando tienes un bebé
Si desde que eres madre te sientes más sola de lo que esperabas, puede que también te hayas preguntado si es cosa tuya. No lo es, y no te pasa solo a ti. En el informe "Sin madres no hay futuro" de la Asociación Yo No Renuncio (Club de Malasmadres), una encuesta online a casi 18.000 mujeres hecha en 2024, el 85% dijo haberse sentido sola con frecuencia desde que es madre por no contar con apoyos para conciliar. Es una encuesta online abierta, así que no representa a todas las madres de España, pero da una idea de lo extendido que está. Si te reconoces en ese dato, estás en muy buena compañía, aunque desde casa no lo parezca.
Las razones son bastante cotidianas, y ninguna dice nada malo de ti. Tus amigas de antes tienen otros horarios, o no tienen hijos, o viven lejos. Tú duermes poco, sales cuando el bebé te deja y casi siempre con prisa. Y muchas llegamos a la maternidad en una ciudad que no es la nuestra, sin la red que tenían nuestras madres en el barrio.
Hay otro motivo, y entenderlo quita bastante culpa. El investigador Jeffrey Hall, de la Universidad de Kansas, estimó en un estudio de 2018 que hacen falta entre 40 y 60 horas juntas para pasar de conocida a amiga ocasional, entre 80 y 100 para ser amigas y más de 200 para llegar a ser amigas íntimas. Además, las horas que cuentan son las de ocio voluntario, no las que pasas con alguien por obligación. Con un bebé en brazos esas horas no aparecen solas, así que si todavía no tienes esa amiga del barrio, lo más probable es que os haya faltado tiempo juntas, nada más. Ese tiempo se puede ir buscando con calma.
Dónde conocer a otras madres cerca de casa
Cuando vas justa de fuerzas, el mejor sitio es el que puedas repetir sin esfuerzo. Si tienes que coger dos autobuses para llegar, lo normal es que vayas una vez y ya, y es comprensible. Estas son algunas opciones que suelen funcionar en España, por si te apetece probar alguna:
- El grupo posparto o de lactancia de tu centro de salud. Puedes preguntar a tu matrona, porque muchos centros organizan sesiones semanales y ahí coincides con madres de bebés de la misma edad que viven en tu zona
- La biblioteca municipal. Muchas tienen bebetecas o cuentacuentos para los más pequeños, normalmente por la mañana o a media tarde
- El parque de tu calle a la misma hora. Parece poca cosa, pero ir todos los días a las diez y media o a las seis de la tarde hace que empieces a ver las mismas caras
- Actividades de tu ayuntamiento o del centro cultural del barrio: masaje infantil, música para bebés, natación
- Grupos de crianza o de porteo, que se anuncian en el centro de salud, en tiendas de barrio o en redes sociales locales
No hace falta que vayas a todo. Con uno o dos sitios que te resulten cómodos ya tienes más que suficiente para empezar. Cuando tu hijo empiece la escuela infantil o el cole, la puerta de entrada y salida será otro punto de encuentro, aunque ahí todo va más deprisa y es normal que cueste más pasar del saludo.
Cómo empezar una conversación sin sentirte rara
Es muy normal que te dé vergüenza, sobre todo si hace tiempo que no conoces a gente nueva. Lo bueno es que con un bebé delante casi todo está hecho, porque tienes un tema evidente. Preguntar cuántos meses tiene, si duerme algo o en qué guarde está apuntado es normal entre madres y nadie lo va a ver como algo extraño. La conversación de verdad suele empezar cuando compartes algo tuyo, por ejemplo: "Nosotros llevamos una semana fatal con los dientes, ¿a vosotros os ha pasado?". Mostrar un poco de cansancio o de duda suele acercar más que contar lo bien que va todo, así que no tienes que fingir que lo llevas perfecto.
Si os habéis visto varias veces, el paso siguiente puede ser proponer algo concreto. Las propuestas vagas ("a ver si coincidimos") se suelen perder por el camino. Funciona mejor algo así: "El jueves a las once voy a dar un paseo por el parque grande, ¿te vienes?". Pedir el número o el usuario de alguna red en ese momento es lo más natural del mundo.
Si te da corte, puede que te tranquilice un dato. En un estudio publicado en Psychological Science en 2018, Erica Boothby y su equipo comprobaron que, después de hablar con alguien nuevo, la gente subestima sistemáticamente cuánto le ha gustado a la otra persona. Lo llamaron la "brecha de agrado". Así que es muy probable que aquella madre con la que charlaste diez minutos en el columpio se quedara con mejor impresión de ti de lo que crees, aunque tú volvieras a casa repasando todo lo que dijiste.
Cómo pasar de conocida a amiga
Aquí es donde se quedan atascadas muchas relaciones: os saludáis con cariño en el parque, pero nunca os veis en otro sitio. Es fácil pensar que a la otra no le interesa, cuando lo más probable es que esté tan cansada y tan insegura como tú. Para salir de ahí suelen servir dos cosas, la repetición y la iniciativa.
La repetición significa quedar con cierta regularidad, aunque sea poco tiempo. Un café de cuarenta minutos cada semana suma mucho más que una comida larga cada tres meses, y encaja mejor con siestas y tomas. Si podéis fijar un hábito (los martes por la mañana, el paseo del sábado), mejor todavía, porque así ninguna tiene que reunir el valor de proponerlo cada vez.
La iniciativa significa que alguien tiene que escribir primero, y muchas veces la otra persona está esperando a que lo hagas tú. Es normal que dé un poco de vértigo. Un mensaje del tipo "Mañana voy a la biblioteca a las cinco, por si os apetece" no compromete a nadie y deja la puerta abierta, y si esta vez no sale, tampoco pasa nada.
Con el tiempo, si te apetece, cuéntale cosas de ti que no tengan que ver con el bebé: a qué te dedicabas, qué echas de menos, qué te hace gracia. Tú también mereces que te conozcan, y las amistades que solo hablan de pañales se suelen apagar cuando los niños crecen.
Qué hacer si te sientes torpe o te dicen que no
Habrá veces en que propongas algo y te digan que no, o que no contesten, y es lógico que eso escueza un poco. Con un bebé pequeño la agenda de todo el mundo es un caos, y un "no puedo" casi nunca es algo personal. Si alguien te dice que no dos veces sin proponer otra fecha, puedes dejarlo estar sin culparte y dedicar tu energía a otras personas.
También es normal que algunas amistades no cuajen aunque haya buena intención por las dos partes. A veces solo compartís la edad de los hijos y nada más, y está bien. No hace falta que todas las madres del parque sean tus amigas: con dos o tres personas con las que puedas contar, el día a día ya cambia mucho. Date permiso para ir despacio.
Si notas que el aislamiento te pesa mucho, que estás triste la mayor parte del tiempo o que no disfrutas de nada, coméntalo con tu matrona o tu médico de cabecera. Pedir ayuda también es cuidarte, y no hace falta esperar a estar muy mal para hablarlo. Hacer amigas ayuda, pero no sustituye la atención profesional cuando hace falta.
Grupos pequeños de madres del mismo barrio
Una opción que encaja bien con todo lo anterior es unirte a un grupo pequeño de madres que viven cerca. En un grupo de diez o menos es más fácil acordarte de los nombres, quedar sin una gran organización y ver a las mismas personas a menudo, que es justo lo que necesita una amistad para crecer. Si tu centro de salud o tu ayuntamiento tiene algo así, merece la pena aprovecharlo.
TribuMama nació para eso en Madrid: une a madres del mismo barrio en tribus de hasta 10, con un chat de grupo en la app sin compartir el número de teléfono y una verificación facial que se hace en el propio móvil. Si quieres saber cómo cuidamos tu privacidad, lo explicamos en seguridad y en las preguntas frecuentes.
Sea con una app, con el grupo del centro de salud o en el banco del parque, el consejo práctico es el mismo: elige un par de sitios y vuelve cada semana durante unos meses. No tienes que hacerlo todo a la vez ni hacerlo perfecto. Basta con un paso pequeño, como volver mañana al mismo parque o mandar ese mensaje que llevas días pensando, y cuando puedas, otro. Las amistades necesitan su tiempo para crecer, y mientras tanto mereces tratarte con la misma paciencia que le tienes a tu bebé.
